lunes, 18 de noviembre de 2013

Ante la crisis: ¿invasión alienígena?

En época de bonanza, tanto en EEUU como en el grueso de Europa ocurría el mismo hecho. En EEUU, las empresas prestaban su excedente de dinero a los bancos de inversión, y éstos a su vez a financiar hipotecas. En Europa, el sistema era bastante parecido; los bancos alemanes prestaban su capital sobrante a los bancos de los países del sur, y éstos utilizaban estos fondos para financiar créditos hipotecarios.

Esto provoca, que al colapsarse el sector inmobiliario los bancos cortaron el grifo, eran más prevenidos a la hora de aceptar solicitudes de crédito, y esto obligó a las familias a recortar el gasto. Ese recorte en el gasto de las familias conlleva una reducción en la demanda, tan grave que ni siquiera una reducción del tipo de interés hasta rozar el límite inferior cero hacía remontar a las economías. Es decir, llegamos al punto de la trampa de la liquidez.


Para que se redujese a 0 la brecha de la producción mediante la aplicación de la política monetaria, haría falta que el tipo de interés estuviese por debajo de cero, es decir, que el acreedor pagase intereses al deudor, y eso no es posible.

La entrada en la trampa de la liquidez puede tener consecuencias desastrosas, como tener una deflación persistente que provoca un ahondamiento en la brecha recesiva. Este es el caso de Japón, que podríamos decir que lleva deprimido desde mediados de los 90 hasta ahora. Unos 20 años. Por suerte (o por el momento), no hemos llegado a este punto, la trampa de la liquidez en la que estamos metidos, nos ahoga pero no nos asfixia.

Ahora mismo, en éste presente  tan poco próspero, la economía cuenta con una grave escasez de demanda, con un sector privado que trata de gastar menos de lo que ingresa para obtener beneficios, y que esto provoca un ahondamiento en la recesión, provoca desinversión de las empresas en su conjunto. Estos intentos de ahorrar por parte de las empresas hace aumentar el desempleo, al llevar a muchos de sus trabajadores a las colas del INEM (en el caso español), y este aumento del número de desempleados provoca destrucción de demanda y reducción de ingresos por parte de las empresas. Hay una frase que lo define muy bien; ‘’tu ingreso es mi gasto, y mi gasto es tu ingreso’’

Como bien dice Krugman, nuestra prosperidad pasa por un aumento del gasto público en inversiones productivas, que haga palanca, que nos haga arrancar, y provoque un aumento de demanda (al aumentar los ingresos de las familias), un aumento de la oferta (al aumentar los ingresos de las empresas), y meta a la economía en la brecha expansiva que tanta falta nos hace.

De forma más bien irónica (o eso espero), Krugman bromeaba con que quizá la única salida de la crisis actual sería aumentar el gasto militar, el gasto en armamento de cara a una guerra (no mundial, como es el caso de la salida de la Gran Depresión) sino interespacial. 
Vamos, que quizá nuestra única salida sea una invasión alienígena.